Introducción: La enfermedad hepática es una causa común de mortalidad en adultos y el trasplante es una alternativa de tratamiento que mejora supervivencia y calidad de vida. Sin embargo, a largo plazo pueden presentarse complicaciones como la enfermedad renal crónica que constituyen morbimortalidad y de modificarse tempranamente se podría prevenir la aparición de complicaciones renales. Métodos: Cohorte histórica. Resultados: Se incluyeron 421 pacientes, encontrándose tasa de filtración glomerular menor a 60 mil/min/1.73 m2 hasta los 13 años postrasplante. El antecedente de diabetes e hipertensión arterial y la injuria renal aguda en el postrasplante constituyen los principales factores asociados al ascenso de creatinina en el tiempo. La descompensación ascítico edematosa también muestra una relación de menor magnitud. No se encontró relación con el uso de anticalcineurínicos, infección por hepatitis C ni otras características perioperatorias ni paraclínicas. Discusión: La prevalencia, así como el momento de ascenso de la creatinina de esta cohorte es inferior a la reportada en la literatura en los pacientes con trasplante hepático, lo que sugiere que las intervenciones tempranas de ajuste farmacológico y control de comorbilidades se traduce en un aparente menor deterioro de la función renal de estos pacientes. Conclusión: El deterioro de la función renal está relacionado con antecedentes como hipertensión arterial, diabetes, ascitis y lesión renal aguda en postrasplante. No se mostró relación con anticalcineurínicos sugiriendo que el protocolo institucional con ajustes tempranos de inmunosupresión retrasan el ascenso de la creatinina y el desarrollo de enfermedad renal crónica.