La persecución que se desarrolla en Tíbet desde la llegada del régimen comunista, ha generado un desacuerdo de la sociedad occidental frente a las políticas hostiles en contra de la etnia tibetana. Sin embargo, la violencia sistemática y lo que es considerado por muchos como genocidio, es utilizado como instrumento estratégico en política exterior. En este caso, la presente monografía busca analizar cómo el tema de los refugiados tibetanos en India, su lucha y denuncia a nivel internacional es la oportunidad a principios de la década del 60, para generar presión internacional en contra de la República Popular China, en la búsqueda del mantenimiento de la seguridad nacional (caso indio), además de un mayor status y prestigio.