La administración antenatal de corticosteroides, específicamente betametasona y dexametasona, se ha consolidado como la intervención estándar para acelerar la maduración pulmonar fetal en gestaciones con alto riesgo de parto pretérmino (22 – 36 + 6 semanas). Esta práctica reduce de forma significativa la incidencia de síndrome de dificultad respiratoria y la mortalidad neonatal. No obstante, la evidencia preclínica y algunos estudios clínicos han señalado posibles efectos adversos a largo plazo en el neurodesarrollo, incluyendo potenciales retrasos cognitivos, parálisis cerebral y alteraciones conductuales. Frente a los hallazgos heterogéneos y, en ocasiones, contradictorios, se planteó esta revisión de revisiones (umbrella review) con el fin de sintetizar de manera integral la literatura disponible sobre dichos riesgos. El objetivo central de este trabajo fue examinar la evidencia científica relativa a los efectos de los corticosteroides antenatales en el neurodesarrollo posnatal. Para ello, se incluyeron exclusivamente revisiones sistemáticas y metaanálisis que evaluaran asociaciones entre la administración prenatal de estos fármacos y desenlaces neurológicos en recién nacidos. En cuanto a los criterios de inclusión, se consideraron como participantes recién nacidos pretérmino, subdivididos en extremos (< 28 semanas), tempranos (28–34 semanas) y tardíos (34–37 semanas), y nacidos a término (≥ 37 semanas). Las fuentes abarcaron revisiones sistemáticas de intervención, estudios de alcance y series de casos, con o sin metaanálisis, siempre que reportaran efectos en el neurodesarrollo tras la exposición a corticosteroides prenatales. La estrategia de búsqueda combinó términos MeSH y de texto libre relacionados con corticosteroides antenatales, maduración pulmonar y neurodesarrollo en bases de datos como PubMed/MEDLINE, EMBASE, Cochrane Library y literatura gris obtenida vía Google Scholar. Se utilizó el filtro de revisiones sistemáticas de la Health Sciences Library System de la University of Pittsburgh para garantizar exhaustividad. Para la extracción de resultados, dos revisores independientes trabajaron con la plataforma Rayyan para cribado ciego y eliminación de duplicados. Posteriormente, se empleó una plantilla estandarizada que recogía datos de autor, año, población, intervención, comparador, desenlaces y medidas de efecto, junto con la heterogeneidad y la certeza GRADE. El riesgo de sesgo se valoró mediante AMSTAR. Los hallazgos se presentaron estratificados por grupos gestacionales. En neonatos extremos (< 28 semanas), se observó una reducción del riesgo de parálisis cerebral (OR 0,60; IC 95 %: 0,43–0,83; I² = 22 %; certeza baja) y de retraso del neurodesarrollo global (OR 0,69; IC 95 %: 0,57–0,84; I² = 0 %; certeza baja). En el grupo de 28–34 semanas, los resultados fueron menos concluyentes, con un beneficio en el retraso global (RR 0,51; IC 95 %: 0,27–0,97; certeza moderada) y sin efectos consistentes en parámetros cognitivos o sensoriales. Entre los nacidos tardíos (34–37 semanas) se registró un aumento modesto del riesgo de trastornos del neurodesarrollo (aHR 1,12; IC 95 %: 1,05–1,20; certeza baja). Finalmente, los recién nacidos a término mostraron una asociación con mayor incidencia de trastornos mentales o conductuales (aHR 1,47; IC 95 %: 1,36–1,60; certeza baja). En conjunto, la mayoría de las revisiones exhibieron un riesgo de sesgo bajo a moderado en ensayos controlados y moderado en estudios de cohorte, con niveles de certeza GRADE que variaron desde alta para desenlaces perinatales hasta muy baja en seguimientos a largo plazo. Código de registro: osf.io/dz7qe