Resumen
- Amid the coronavirus disease 2019 (COVID-19) pandemic, massive immunization campaigns became the most promising public health measure. During clinical trials, certain neurological adverse effects following immunization (AEFIs) were observed; however, acceptable safety profiles lead to emergency authorization for the distribution and use of the vaccines. To contribute to pharmacovigilance and lessen the potential negative impact that vaccine hesitancy would have on immunization programs, we conducted a review of the scientific literature concerning the epidemiological data, clinical presentation, and potential mechanisms of these neurological AEFIs. There is some epidemiological evidence linking COVID-19 vaccines to cerebral venous sinus thrombosis, arterial ischemic stroke, convulsive disorder, Guillain–Barré syndrome, facial nerve palsy, and other neurological conditions. Cerebral venous sinus thrombosis has been associated with a thrombotic thrombocytopenia induced by the vaccine, similar to that induced by heparin, which suggests similar pathogenic mechanisms (likely involving antibodies against platelet factor 4, a chemokine released from activated platelets). Arterial ischemic stroke is another thrombotic condition observed among some COVID-19 vaccine recipients. Vaccine-induced convulsive disorder might be the result of structural abnormalities potentially caused by the vaccine or autoimmune mechanisms. Guillain–Barré syndrome and facial nerve palsy may also be linked to the immunization event, possibly due to immune mechanisms such as uncontrolled cytokine release, autoantibody production, or bystander effect. However, these events are mostly uncommon and the evidence for the association with the vaccine is not conclusive. Furthermore, the potential pathophysiological mechanisms remain largely unknown. Nevertheless, neurological AEFIs can be serious, life-threatening or even fatal. In sum, COVID-19 vaccines are generally safe and the risk of neurological AEFIs does not outweigh the benefits of immunization. However, early diagnosis and treatment of neurological AEFIs are of utmost importance, and both health professionals and the public should be aware of these conditions.
- En medio de la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), las campañas de inmunización masiva se convirtieron en la medida de salud pública más prometedora. Durante los ensayos clínicos, se observaron ciertos efectos adversos neurológicos tras la inmunización (AEFI); sin embargo, los perfiles de seguridad aceptables condujeron a la autorización de emergencia para la distribución y el uso de las vacunas. Para contribuir a la farmacovigilancia y reducir el posible impacto negativo que la indecisión sobre las vacunas tendría en los programas de inmunización, realizamos una revisión de la literatura científica relativa a los datos epidemiológicos, la presentación clínica y los posibles mecanismos de estos AEFI neurológicos. Existen algunas pruebas epidemiológicas que relacionan las vacunas COVID-19 con la trombosis del seno venoso cerebral, el accidente cerebrovascular isquémico arterial, el trastorno convulsivo, el síndrome de Guillain-Barré, la parálisis del nervio facial y otras afecciones neurológicas. La trombosis del seno venoso cerebral se ha asociado a una trombocitopenia trombótica inducida por la vacuna, similar a la inducida por la heparina, lo que sugiere mecanismos patogénicos similares (probablemente implicando anticuerpos contra el factor plaquetario 4, una quimioquina liberada por las plaquetas activadas). El accidente cerebrovascular isquémico arterial es otra afección trombótica observada entre algunos receptores de la vacuna COVID-19. El trastorno convulsivo inducido por la vacuna podría ser el resultado de anomalías estructurales potencialmente causadas por la vacuna o por mecanismos autoinmunes. El síndrome de Guillain-Barré y la parálisis del nervio facial también pueden estar relacionados con la vacunación, posiblemente debido a mecanismos inmunitarios como la liberación incontrolada de citoquinas, la producción de autoanticuerpos o el efecto de espectador. Sin embargo, estos acontecimientos son en su mayoría infrecuentes y las pruebas de la asociación con la vacuna no son concluyentes. Además, los posibles mecanismos fisiopatológicos siguen siendo en gran medida desconocidos. No obstante, los AEFI neurológicos pueden ser graves, potencialmente mortales o incluso mortales. En resumen, las vacunas COVID-19 son generalmente seguras y el riesgo de AEFI neurológicos no supera los beneficios de la inmunización. Sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento precoces de los AEFI neurológicos son de suma importancia, y tanto los profesionales de la salud como el público deben ser conscientes de estas afecciones.