A partir de la identificación de una problemática social, atada a las decisiones de vida familiar y patrimonial que las personas enfrentan de cara al futuro de los descendientes y la mejor forma de transferirles los bienes adquiridos con esfuerzo y trabajo cuando ocurra la muerte, para que sirvan de capital semilla sobre el cual puedan fincar su desarrollo futuro y su crecimiento personal, sin que, por otro lado, la fórmula escogida signifique la pérdida prematura del control de los activos y sin que dicha transferencia conlleve gastos o impuestos que afecten la estabilidad económica de los involucrados, en el trabajo se analizan las distintas alternativas que ofrece nuestra legislación para alcanzar dicho propósito. Lo anterior, a partir de los requerimientos derivados del tipo de bienes, la composición de la familia y los intereses particulares de quien debe tomar esta decisión. Es así como se evaluaron desde aquellas figuras que conllevan una transferencia efectiva de propiedad o de uno de sus atributos, como lo son el desmembramiento de propiedad, la fiducia mercantil, la partición en vida y la sociedad, o aquellas que establecen las directrices y parámetros en torno a beneficiarios y otras reglas que acojan la voluntad de los interesados, como la fiducia civil y el testamento, que difieren dicha transferencia al momento de la muerte. Todo con el propósito de generar una guía que les permita a los interesados, con conocimiento de causa y con los elementos de juicio necesarios, optar por la alternativa que se acomode mejor a la situación particular del grupo familiar, y que combine adecuadamente los factores económicos, jurídicos y fiscales que se deriven de cada una de ellas.