Las cinco crónicas que presentamos reflejan nuestra realidad, son muestra de algunas prácticas que se han ido perdiendo en Bogotá y municipios cercanos. La sombrerera a quien Gaitán le confiaba su cabeza, los chinomatics que trabajan como máquinas, el arreglador de sombrillas que creó su propio sistema de transporte, la lechera que va en contra de la ley y el relojero que trabaja de atrás hacia adelante. Estos oficios en vía de extinción protagonizan las historias y demuestran las necesidades de nuestro tiempo, que no son las mismas de hace unos años.