Además de ser un fenómeno propio de la era digital, el Big Data constituye una innovación tecnológica disruptiva que ha impactado todos los ámbitos de la vida económica y social. Si bien sus efectos más evidentes se manifiestan en el surgimiento de la economía digital, el Big Data también tiene la potencialidad de generar un nuevo modelo de administración pública, que aquí hemos denominado la administración pública Datificada. En el caso de Colombia, las políticas públicas de Big Data (Gobierno Abierto, Explotación de Datos, Territorios y Ciudades Inteligentes) tienen la potencialidad de impulsar procesos de innovación que no sólo transforman radicalmente las dinámicas imperantes en la administración pública, sino que podrían tener repercusiones importantes sobre el derecho administrativo y sobre el modelo de Estado actual.