La visión es importante en todas las etapas de la vida, influye en el aprendizaje, socialización y percepción del ambiente. Con la era digital, se emplean en gran magnitud los dispositivos electrónicos para actividades académicas, laborales o de recreación. Estos dispositivos con la luz azul emitida por las pantallas, más el uso prolongado, han impactado negativamente en la salud visual, principalmente en niños y adolescente, originado el síndrome visual informático (SVI). El desarrollo del síndrome es multifactorial, influyen factores ambientales, personales y sociodemográficos. Por tal motivo se presenta una condición de interés en salud pública por el impacto de la salud visual en la población. Objetivo: determinar la prevalencia del SVI y describir su relación con los factores sociodemográficos y el uso de pantallas digitales en estudiantes de secundaria de un colegio de la ciudad de Neiva, durante el periodo 2025-1. Metodología: estudio cuantitativo, de corte transversal. Se empleó un cuestionario para recolectar datos sociodemográficos, hábitos de uso de dispositivos electrónicos y la evaluación del SVI mediante el instrumento Computer Vision Syndrome Questionnaire (CVS-Q), con adaptación transcultural, a estudiantes de secundaria en el rango de 12 a 18 años, lo que incluyó una prueba piloto autodiligenciada con características similares a la muestra de estudio, también de una revisión por un panel de expertos, como parte del proceso de adaptación transcultural. Además, de calcular la prevalencia del SVI, se analizaron variables continuas como la edad, el número de dispositivos utilizados, los signos y síntomas reportados a través del cuestionario y el instrumento CVS-Q; considerando la presencia del SVI con una puntación mayor o igual a 6. Para estas variables se aplicaron medidas de tendencia central y de dispersión, lo que permite describir las variables sociodemográficas y caracterizar los hábitos de uso de los dispositivos electrónicos asociados al SVI. Se realizaron múltiples modelos de regresión logística ajustado por edad y sexo, con el fin de estimar la asociación entre diversas variables independientes y la presencia del SVI, considerada como variable dependiente dicotómica. Por cada modelo de regresión, se evaluó la presencia de multicolinealidad entre las variables independientes mediante el cálculo del factor de inflación de varianza (VIF, por sus siglas en ingles). Se consideraron indicativos de colinealidad problemática los valores de VIF superiores a 5. Resultados: la prevalencia del SVI fue del 58,9%. Las manifestaciones más frecuentes fueron: dolor de cabeza (68,3%), prurito ocular (65,4%), lagrimeo (60,9%) y sensibilidad a la luz (54,9%). El promedio de edad fue de 14 años, la distribución por sexo es prácticamente equitativa entre hombres (51,6%) y mujeres (48,4%). El promedio de horas frente a pantallas digitales fue de 9,94 horas al día. Además, el 28,5% de los estudiantes utilizaron tres dispositivos electrónicos al día, siendo el teléfono inteligente el de mayor uso y por cada hora adicional de utilización del teléfono inteligente la probabilidad de presentar SVI aumenta en un 12.2% (OR 1,122 IC 95%: 1,028-1,225) ajustado por edad y sexo. Conclusiones: el SVI representa una problemática actual que afecta a la población adolescente. La alta prevalencia evidencia la necesidad de intervenciones entre la escuela, la familia y la medicina. Es fundamental educar, prevenir y orientar sobre el uso adecuado de los dispositivos electrónicos, con el fin de proteger la salud visual en un entorno digital que, aunque inevitable, puede ser manejado de manera consciente y responsable.