CONTEXTO: El COVID-19 ha dejado secuelas persistentes en una parte significativa de la población recuperada, siendo la fatiga una de las más prevalentes. La evidencia científica ha destacado el papel de la actividad física como un abordaje no farmacológico efectivo, especialmente cuando se aplica mediante estrategias digitales (eHealth), para mejorar los síntomas en pacientes con COVID-19 prolongado. OBJETIVO: Evaluar los cambios en los niveles de fatiga tras la implementación de una estrategia educativa eHealth basada en consejería sobre actividad física en personas que tuvieron COVID-19. METODOLOGÍA: Se llevó a cabo un estudio cuasiexperimental de prueba piloto con 17 participantes, en su mayoría mujeres (88,24 %), con una edad media de 40,94 años. El 86 % de los participantes refirió haber tenido un diagnóstico confirmado de COVID-19, mientras que el 14 % manifestó haber presentado síntomas compatibles con la enfermedad durante el periodo 2021-2023, sin confirmación diagnóstica. La intervención consistió en una estrategia educativa virtual centrada en la promoción de la actividad física. Se aplicaron mediciones pre y postintervención para evaluar los niveles de fatiga. RESULTADOS: Si bien una mayor proporción de participantes reportó mejoría en la fatiga después de la intervención, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las mediciones pre y post (p > 0,05). CONCLUSIÓN: La estrategia educativa eHealth muestra beneficios potenciales sobre la fatiga en personas con antecedentes de COVID-19. Aunque los cambios observados no alcanzaron significancia estadística (p=0,3), los hallazgos sugieren un efecto positivo que justifica su exploración en investigaciones futuras con muestras más amplias y diseños más robustos.