El estudio de la enfermedad mental ha estado íntima y celosamente vinculado a la psiquiatría y la psicología pese al reconocimiento del componente social en la configuración y, por ende, alteración de la psique. Las apuestas en política pública colombianas e internacionales han integrado los aportes sociológicos en la prevención y tratamiento de la enfermedad mental, sin embargo, su enfoque se volcó hacia la epidemiología de la psiquiatría social o la asistencia psicoterapéutica, en donde lo social remite únicamente a los determinantes históricos y socio-estructurales del deterioro mental. Así, como propuesta investigativa se trae a colación el enfoque del pragmatismo filosófico representado por la escuela del interaccionismo simbólico acentuando la noción de orden social y, en consecuencia, desviación social. Lo anterior con el fin de exponer aportes sociológicos como el estigma y su impacto en el espectro socio-individual de la salud mental formulando en el camino, no solo una síntesis de las variadas investigaciones interdisciplinares sino una modesta base desde la cual direccionar nuevas preguntas y guiar más aportes de la sociología al área de la salud.