Las amenazas en contra de los docentes de colegios públicos de Bogotá son una manifestación de las múltiples violencias de contextos sociales más amplios, cuyos graves efectos, inciden en la alteración del normal desarrollo de los planes académicos, las relaciones convivenciales fundamentadas en la democracia y la paz, la deserción o el desplazamiento de los integrantes de la comunidad educativa, y en un sentido más amplio, ponen en riesgo la razón de ser y existencia física de las escuelas. Por tal motivo, en el año 2022 inicia la investigación esencialmente cualitativa, sustentada en un enfoque científico social, con los objetivos de definir la situación actual de la problemática, analizar las condiciones que las genera y los efectos en la vida personal y profesional de las víctimas; para estos propósitos fueron consultadas diversas fuentes, entre ellas las cifras de solicitudes de traslado ante la sed para los años 2018 al 2022, referencias en medios de comunicación, y los testimonios a través de las entrevistas de tipo semiestructurada a líderes sindicales y las víctimas, el panorama expuesto configuro el desarrollo de la temática en tres capítulos. El primero, presenta los referentes teóricos conceptuales que fueron empleados como categorías de análisis, situando la problemática de la “amenaza” como una manifestación de la “violencia y sus tipos”, acontecida en los contextos particulares de la escuela que genera “víctimas”, cuya opción es el “traslado” bajo condiciones de “malestar docente”; y en otro apartado hace la exploración sobre el estado del arte, donde se destacan los contenidos de las publicaciones referenciadas que aportaron a la investigación. El tema de la situación de violencia en los colegios públicos de Bogotá y las amenazas fue detallado en el segundo capítulo, con base en las entrevistas a directivos sindicales, directivo docente y docentes, las cuales se constituyen en expresiones de la relación funcional y relativa de las contradicciones del sistema capitalista promovidas por el Estado y la educación. El análisis detallado permitió identificar los tipos de violencia socioeconómica, política y cultural, que se reproducen y se entrelazan en la escuela. Todas estas formas de violencia encuentran confluencia en su origen con el problema de la baja institucionalización de la convivencia que afecta a la escuela como institución social, la cual es responsabilidad del Estado, las instituciones escolares y los padres de familia. En el capítulo hay un apartado sobre el análisis de la relación, eficiencia y eficacia de la legislación colombiana, ante la problemática de la violencia escolar, las amenazas y los traslados, este señalo como la política educativa de Colombia de corte neoliberal en los últimos 30 años, que se resume en leyes que propugnaron las lógicas de la racionalización de recursos, generaron algunas condiciones para el desarrollo de la violencia escolar. En cuanto a las nociones oficiales sobre la amenaza y los traslados expuestas las leyes, estas constituyen las narrativas desde donde se impulsa un centrismo marcado por la corrupción institucionalizada, y son una forma legal de normalización del desplazamiento forzado y por lo tanto no constituyen una respuesta estructural eficiente a las causas de las amenazas Para el tercer y último capítulo, son los docentes amenazados quienes relatan y expresan aspectos de su vida en relación con la amenaza y la posibilidad del traslado, a través de preguntas como ¿qué paso el día en que fue amenazado? ¿Cómo las amenazas afectaron su vida personal y profesional? ¿Cómo fue el acompañamiento de las instituciones ante las amenazas? Sus respuestas visibilizaron las emociones, sentimientos, procesos de resignificación y dotación de sentido, sobre los hechos en que se vieron inmersos, en contextos donde sigue presente la fragmentación social, la estigmatización, y el silenciamiento. Los docentes que fueron parte de la investigación sufrieron cuatro tipos de amenazas directas, que variaron en cuanto al tipo de victimario y el método empleado; con respecto a la comprensión de las múltiples razones de las amenazas, estuvieron fundamentadas en las condiciones materiales y relacionales de los integrantes de la comunidad educativa, que fueron agrupadas en dos modelos explicativos; el primero consistió en el análisis estructural de los contextos de sociedad, país y ciudad o macrosistema; y el segundo en el contexto particular de cada institución educativa o microsistema, e incluyo aspectos como el clima escolar, el ambiente del aula y el malestar docente. El titulo sobre las reacciones ante las amenazas, evidencio condiciones que los configuraron como víctimas, fundamentalmente vinculadas con el sufrimiento, las cuales afectaron la salud mental y física: entre ellas sobresalieron la negación, que actúo como mecanismo de evasión: el aislamiento, los actos miméticos, el traslado como búsqueda de escape para garantizar la vida. Estas afectaciones incidieron en el rol como maestros, por la contradicción entre el compromiso social y la necesidad de sobrevivir; ante esto las respuestas fueron heterogéneas, algunos entablaron relaciones distantes con sus alumnos, dieron muestras del malestar docente en el bajo ánimo para la realización de las tareas, desconcierto ante la práctica profesional, irritabilidad, percepción de que lo que se hace no tiene sentido ni utilidad, o sufrieron síndrome de “burnout” por el estrés. Sin embargo, a pesar de los efectos psicológicos, físicos y sociales, evitaron caer en el victimismo, en no constituirse en sujetos autónomos y constructivos.