El reconocimiento intersubjetivo es una forma en la que se expresa la democracia. En la esfera pública de las sociedades plurales, donde los sujetos pueden intercambiar y dar razones, los discursos religiosos adquieren importancia como formas mediante las cuales se influencia la acción humana. En la era postsecular, el fenómeno religioso debe entenderse en el marco del florecimiento de creencias espirituales y de la espiritualidad en tanto experiencia vivida. En las sociedades liberales, la diversidad de creencias está orientada hacia el respeto a la diferencia y a la construcción del bien común. Para ello, en el debate intersubjetivo se debe reconocer a los interlocutores como válidos e iguales a pesar de sus diferencias. De la mano con los procesos de reconocimiento, las instituciones seculares que rigen normativamente a las personas de diferentes credos deben mantener posturas neutras para no caer en sesgos o pretensiones.