La informalidad ha sido vista como una solución temporal al desempleo, pero plantea desafíos importantes para el gobierno debido a su impacto negativo en la recaudación de impuestos y los indicadores de bienestar. No es solo un problema a corto plazo, ya que se espera que estas personas eventualmente cambien a un trabajo formal, pero ¿Qué pasa si eso no sucede? ¿Es la informalidad más que una válvula de escape una decisión óptima frente a la evasión? ¿Qué papel juegan las normas sociales en esta decisión? En este estudio revisamos con un enfoque experimental si existe una relación entre informalidad y deshonestidad desde la perspectiva de las normas sociales. La evidencia muestra que en el margen intensivo, normas sociales y cívicas más estrictas explican significativamente los comportamientos deshonestos de estos trabajadores. Por otro lado, ellos racionalizan sus prácticas desleales con las acciones que perciben de otros, lo que significa que construir normas sociales y cívicas estrictas en un contexto de comportamiento ilícito alienta a los individuos comportarse alineado con sus creencias.