El municipio de Dibulla está habitado por un gran número de personas que llegaron desplazadas por el conflicto armado y que recibieron adjudicación de sus tierras por el Incoder (posteriormente Incora y ahora ANT) en el municipio. En el territorio, y tras sufrir diferentes violencias, las mujeres han buscado la forma de resignificarse dentro de sus comunidades y han emprendido proyectos productivos liderados y conformados únicamente por mujeres. Estos proyectos terminan cambiando las dinámicas de la mujer y los roles que ejercía como madre cabeza de hogar o ama de casa, y la lleva a tomar una posición activa a la contribución: económica, dentro de su hogar, y social, en su comunidad.