Este artículo utiliza el boicot a Bud Light como estudio de caso sobre la responsabilidad social de las empresas y la cultura de consumo en Internet. El boicot surgió a raíz de una campaña publicitaria de buena voluntad que intentaba presentar la marca como socialmente progresista, pero que resultó contraproducente para algunas audiencias conservadoras. El boicot, que fue respaldado a través de redes sociales como Twitter (ahora X), tuvo graves repercusiones económicas y de reputación para la marca, ya que puso de relieve cómo las empresas pueden encontrarse en situación de riesgo en un ámbito polarizado y digitalizado. El estudio analiza la dinámica del boicot utilizando herramientas (NodeXL, Power BI e Iramuteq), observando los picos de interacción debidos a los acontecimientos mediáticos y el papel de los líderes de opinión. Estas conclusiones revelan el papel estructurador y movilizador de las redes sociales en los boicots contemporáneos, y demuestran cómo una narrativa social alternativa puede moldear la percepción de las élites, influir en la fortuna de las empresas, Por último, señala la necesidad de que las marcas sean proactivas cuando se trata de gestionar crisis en un mundo en el que los consumidores exigen cada vez más a las marcas autenticidad y relevancia para sus valores.