Esta tesis reúne tres artículos empíricos que examinan dimensiones centrales del proceso de integración de los migrantes venezolanos en Colombia: el acceso a la autorización legal para trabajar y el persistente desajuste ocupacional, la prevalencia de creencias en la sociedad receptora que vinculan a los migrantes con la inseguridad, y la evolución de los efectos de la migración sobre el mercado laboral ante un choque de gran magnitud como la pandemia de COVID-19. El primer capítulo muestra que los permisos de trabajo fortalecen la vinculación al mercado laboral, en particular entre migrantes con menor inserción laboral antes de migrar, pero tienen efectos limitados sobre la movilidad ocupacional y la calidad del empleo. El segundo capítulo estudia si las personas locales perciben que los migrantes incrementan la inseguridad en la ciudad y, para identificar la prevalencia de esta creencia, utiliza un experimento de lista implementado en Cali, Colombia, que permite elicitar actitudes socialmente sensibles de manera indirecta y mitigar el sesgo de deseabilidad social asociado con preguntas directas. El tercer capítulo muestra que la migración venezolana redujo el empleo y los salarios e incrementó la informalidad entre colombianos y migrantes previos, con efectos que varían en el tiempo y se intensifican durante la pandemia, mientras que los migrantes con mayor tiempo de residencia muestran una mayor resiliencia. En general, los resultados sugieren que la integración de los migrantes depende no solo del acceso legal al trabajo, sino también del entorno social y de las condiciones macroeconómicas bajo las cuales ocurre el ajuste.