En este trabajo se pretende, a partir de la idea del mal radical expuesta por Immanuel Kant y de la banalidad del mal de Hannah Arendt, acercarse desde la filosofía, a una interpretación sobre la naturaleza de los problemas de convivencia, que se presentan en muchas instituciones educativas colombianas y que están directamente relacionados con la formación ciudadana. Teniendo en cuenta que estas teorías están enfocadas en causas estructurales y en las motivaciones que hacen parte de la naturaleza humana y no, meramente en los agentes involucrados se plantea la siguiente tesis:Al reconocer que hay una propensión del ser humano al mal, es indispensable además considerar el peso de la autoridad con la fuerza que ejerce sobre el pensamiento y comportamiento de los sujetos, los cuales en la mayoría de las ocasiones se ven tentados a dejar de lado su juicio moral, para actuar conforme a esa presión obedeciendo. Por lo tanto, es un deber de las instituciones educativas incentivar la formación del carácter moral, fortalecer la participación en la construcción de leyes negociadas por medio del gobierno escolar, para evitar el autoritarismo, la obediencia ciega y la desconexión moral, fomentando el pluralismo en un ambiente democrático, cuyo eje debe ser la acción de un sujeto crítico para socavar el mal radical y la banalidad del mal.