La encomienda funcionó durante el siglo XVI, XVII y XVIII en los pueblos de Sibundoy, Santiago y Obonuco, perteneciente al distrito de Pasto en la Real Audiencia de Quito. Durante ese tiempo, por medio de esta institución se controló los excedentes de producción y se sujetó la fuerza de trabajo de la población local indígena, sustentando con ello la colonización efectiva de los hispanos. La continuidad de la encomienda se justificó con la obligación de asegurar la evangelización de la población nativa. Con el tiempo, la encomienda perdió relevancia en distintas regiones de América. Por el contrario, en el siglo XVII, en la provincia de Alpayaku o el piedemonte andino amazónico del actual suroccidente colombiano, la encomienda siguió desempeñando un papel fundamental para la conquista de los territorios aun no sometidos por los españoles. Allí, la función de la encomienda persistió con la llegada del reformismo borbónico de Felipe V en el siglo XVIII, cuando se redujo la institución encomendera a ser solo una obligación tributaria para la población india. Por medio del estudio del funcionamiento de la encomienda de Sibundoy, Santiago y Obonuco entre 1685 y 1712, se pretenden reconstruir las dinámicas de conquista y colonización española en esta región.