Este trabajo describe la implementación de un programa de inteligencia emocional diseñado para el equipo de gestión humana de una multinacional de tecnología en Bogotá. La problemática se centra en el desafío intercultural que enfrentan estos profesionales al mediar entre la cultura corporativa surcoreana y la colombiana, lo que genera altas demandas emocionales y tensiones en la comunicación. Se usaron como referentes teóricos los modelos de inteligencia emocional de Daniel Goleman (1998), complementado por Mayer y Salovey (1990) enfocándose en las competencias de conciencia y regulación emocional. Se realizó una intervención en ocho sesiones basadas en el aprendizaje experiencial de Kolb (1984) donde se utilizaron herramientas como el mapa de detonantes emocionales. Los resultados principales evidenciaron un incremento en el puntaje global de Inteligencia emocional (de 3.16 a 3.44), siendo la claridad emocional la dimensión con mayor avance; cualitativamente, los participantes lograron identificar al cuerpo como el principal canal de reconocimiento emocional y reportaron una alta satisfacción con la creación de espacios de seguridad psicológica. Se concluye que el fortalecimiento de la Inteligencia emocional es una inversión estratégica necesaria para la integración intercultural y el bienestar organizacional.