Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la situación mundial cambio drásticamente, y la atención internacional se volcó hacia el sur de Asia, especialmente Pakistán y Afganistán, donde una serie de alianzas configuró de nuevo el orden político. Dentro de estas se encuentra la relación del gobierno de Pervez Musharraf de Pakistán y los talibán de Afganistán, la cual ha traido graves consencuencias tanto en el ámbito internacional como al interior del país.