Esta tesis investiga las funciones del simbolismo político como papel central en los gobiernos de transición. Para ello, toma la teoría de Eric Voegelin en su libro La nueva ciencia de la política e intenta extender la teoría presentada a los periodos de transición. Anclándose en la obra principal de Voegelin, la tesis busca también conceptos en la filosofía, la antropología, la sociología y la historia. La tesis tiene un enfoque multidisciplinar, ya que intenta proporcionar un marco general de los retos a los que se enfrentan los gobiernos de transición. Desplaza el concepto de simbolismo, adaptándolo a un proceso histórico desarrollado principalmente en Occidente por la secularización del cristianismo, deteniéndose en las ideologías gnósticas, principalmente del fascismo y del nacionalsocialismo, tomadas como casos de estudio para esta tesis. Centrándose en el papel del simbolismo y del inventario simbólico, examina cómo de ellos surge la articulación política, impregnando el mundo de sentido y permitiendo que el Estado se encarne en ciertos principios centrales, identificados con la teoría de las idées directrices, desarrollada por el jurista francés Maurice Hauriou. A continuación, procede a analizar cómo las ideologías gnósticas se estructuraron de tal manera y cómo los gobiernos de transición pasaron por un proceso de reconfiguración simbólica, sustituyendo las idées directrices ideologizadas, por otras compatibles con un gobierno democrático. La tesis analiza principalmente cómo puede ocurrir este proceso, con la esperanza de sentar las bases para futuros estudios sobre el campo del simbolismo transicional.