La rabia e influenza aviar son zoonosis virales de gran importancia para la salud pública. La rabia provoca cerca de 59.000 muertes humanas anuales, especialmente en África y Asia, donde los perros domésticos son los principales transmisores. En América Latina, los murciélagos hematófagos transmiten la rabia al ganado y, ocasionalmente, a humanos, mientras que en Estados Unidos los murciélagos representan el 70 % de los casos desde 1990. La influenza aviar, causada por virus de alta y baja patogenicidad, genera brotes en aves domésticas y silvestres con graves repercusiones sanitarias, económicas y riesgo de adaptación al ser humano. El cambio climático altera ecosistemas, rutas migratorias e interacciones entre especies, favoreciendo la propagación y la aparición de variantes más peligrosas. Métodos: Se realizó un scoping review siguiendo las directrices del Joanna Briggs Institute (JBI, 2020) para describir la relación entre cambio climático y la reemergencia de la rabia y la influenza aviar. Se buscaron estudios en PubMed, Embase, BVS, PAHO-BVS y Google Scholar. Los datos se organizaron según la estrategia Población–Concepto–Contexto (PCC) y se sintetizaron de manera narrativa y visual. Resultados: Se revisaron 20 artículos que señalan factores climáticos —como aumento de temperatura, variación en las precipitaciones y eventos extremos— asociados en la literatura con cambios en la distribución de reservorios animales y patrones de transmisión. La evidencia proviene de pocos países, con publicaciones escasas y dispersas. Algunos estudios indican que el cambio climático agrava condiciones sociales y ambientales preexistentes, como pobreza y vulnerabilidad de comunidades humanas y animales, lo que incrementa su susceptibilidad y reduce su capacidad de respuesta. Discusión: Los hallazgos mapean la evidencia y muestran que, aunque algunos estudios sugieren asociaciones entre variables climáticas y la dinámica de la rabia y la influenza aviar, la información sigue siendo limitada, fragmentada y concentrada en pocos contextos. La literatura también señala que el cambio climático agrava factores como pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, dejando a comunidades humanas y animales menos preparadas. Esto refuerza la necesidad de un enfoque Una Salud, con vigilancia integrada, investigación interdisciplinaria y políticas basadas en evidencia.