La implementación de tecnologías de vigilancia biométrica en espacios públicos ha generado un intenso debate en torno a sus implicaciones éticas, legales y sociales. En este contexto, el presente trabajo periodístico se enfoca en el despliegue de cámaras de reconocimiento facial en la ciudad de Bogotá, con el objetivo de analizar sus alcances y limitaciones. A través de una investigación periodística, se examinan los riesgos que esta tecnología representa para la privacidad de los ciudadanos, en un entorno donde aún persiste una notable ausencia de regulación local y nacional sobre el uso de datos biométricos y de imagen. Asimismo, se pone en evidencia la falta de infraestructura técnica que compromete la operatividad del sistema, así como las dudas que persisten respecto a la financiación del proyecto y la transparencia en la obtención de resultados por parte de las autoridades responsables. En este marco, han salido a la luz posibles irregularidades administrativas en el manejo de los recursos destinados a la adquisición de estas cámaras, lo que intensifica la preocupación pública sobre la legitimidad y eficiencia del proceso de implementación. A esto se suma la limitada disposición de las autoridades para ofrecer respuestas claras y oportunas frente a estos cuestionamientos, lo que contribuye a un clima de desconfianza institucional. La investigación busca contribuir al debate público sobre el uso de tecnologías de vigilancia en contextos urbanos, resaltando la necesidad de establecer marcos normativos claros que garanticen la protección de los derechos fundamentales.