Esta tesis examina cómo la abundancia de combustibles fósiles y los arreglos institucionales que privilegian el control del Estado sobre las riquezas petroleras inciden en el desarrollo financiero, y cómo su interacción reduce la resiliencia macroeconómica de los Estados y la capacidad de los países para avanzar en la transición energética. El estudio muestra que, si bien la riqueza en recursos fósiles puede incentivar intervenciones estatales que reprimen los sistemas financieros, dichas políticas debilitan un mecanismo clave para el desarrollo económico y para el financiamiento de un crecimiento bajo en carbono y resiliente al cambio climático.