Este artículo analiza el vínculo entre lo rural y lo urbano en Bogotá mediante la ruta 6-18 (San Carlos - Santa Bárbara), situada en el área rural de la localidad de Ciudad Bolívar. El estudio se inicia con la interrogante: ¿cómo se configura la experiencia de movilidad de los usuarios de esta ruta y qué papel desempeñan los procesos de planificación del transporte en dicho contexto? El transporte público en Bogotá muestra profundas desigualdades sociales y territoriales, particularmente en áreas periféricas y rurales. En estas áreas, el transporte público no solo representa un medio de transporte, sino también un recurso esencial para obtener servicios esenciales como la educación, la salud y el trabajo. La investigación, basada en entrevistas, observación participante y análisis documental, incluye declaraciones de profesores, conductores y residentes, que evidencian la anomalía del servicio, la falta de puntos de recarga y las restricciones tecnológicas en la zona rural, elementos que intensifican la vulnerabilidad y dependencia de estas comunidades. Desde una perspectiva interdisciplinaria, el estudio combina conceptos como la justicia en la movilidad (Sheller), la coproducción (Jasanoff), la teoría del actor-red (Latour) y el paradigma de las nuevas movilidades, con el fin de ilustrar cómo la interrelación entre infraestructura, políticas, tecnologías y actores sociales genera experiencias de desigualdad y marginación. Los hallazgos ponen de manifiesto la importancia de reconsiderar el transporte público como un derecho humano, que debe asegurarse de manera justa, sustentable e inclusiva. Finalmente, se determina que la ruta 6-18 no solo une regiones, sino que también manifiesta las tensiones estructurales de la ciudad y propone el reto de progresar hacia una movilidad más equitativa en Bogotá.