El texto analiza el anime Monster de Naoki Urasawa como un experimento filosófico para evaluar la vigencia y los límites de la ética kantiana frente al mal extremo. A través del Dr. Kenzo Tenma, presentado como un sujeto moral kantiano paradigmático, se muestra cómo la fidelidad al deber, la autonomía y el respeto absoluto por la vida pueden sostener la integridad moral del agente, pero resultar insuficientes en contextos de fragilidad institucional y violencia radical. La confrontación con Johan Liebert, figura que encarna una forma de maladad pura yel cual carese de toda racionalidad moral, pone en tensión la pretensión de coherencia absoluta del kantismo y revela la existencia de conflictos morales trágicos .Donde cualquier decisión implica la traición de un valor irrenunciable. Así, la obra confirma la dignidad normativa del deber kantiano, pero expone sus límites prácticos ante un mal que opera fuera de toda norma, mostrando que preservar la integridad moral no garantiza evitar consecuencias trágicas.