Cada individuo tiene una propia narrativa de la que es autor. Esta es su vida. Sin embargo, esta es afectada por factores externos que se hacen coautores de su historia. El derecho irrumpe aquí como un criterio determinante de validez dentro de las posibilidades de ser que un individuo quiere darle a su vida. Así pues, un propósito es válido y tiene sentido en la medida en la que sea legalmente-posible. La acción ilegalmente-posible deriva en el regret (lamento) o en el desarraigo, lo que genera un conflicto en el individuo al no poder ser parte del sistema jurídico.