El presente trabajo tiene como propósito central comprender el proceso de instrumentalización de la cultura gastronómica como una herramienta de la paradiplomacia de Cataluña, entre el 2012 y el 2016. De ahí que la investigación apueste por analizar a profundidad las formas de lo que aquí se conceptualiza como “gastro-paradiplomacia”, esto es, la puesta en marcha de ejercicios de acción exterior por parte de una unidad subnacional a través de la gastronomía. En lo particular, se hace énfasis en la campaña para que la gastronomía catalana fuera reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad (2012-2014) y en el proyecto para que Cataluña fuera reconocida por el International Institute of Gastronomy, Culture and Arts (IGCAT), con el premio a Región Gastronómica Europea (2016). Estos dos “dispositivos” fueron analizados a la luz de una historia de más largo aliento, donde se argumenta que la acción exterior catalana a través de la gastronomía se desarrolló en el marco de un proceso en el que prácticas informales de proyección internacional se fueron consolidando y legitimando en el tiempo. Así las cosas, la monografía reflexiona sobre dos frentes de los estudios internacionales: por un lado, en el lugar de la cultura, particularmente la relacionada con la gastronomía, en las relaciones internacionales y, por el otro, en el lugar de la acción exterior de las unidades subnacionales y los conflictos que ello suscita.