La crisis política de Bolivia en 2019, tras la renuncia de Evo Morales, evidenció un profundo conflicto social y político en el país. Este trabajo examina el papel de la religión en ese proceso, analizando como figuras clave, Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho, emplearon una retórica religiosa para legitimar sus acciones políticas. Áñez, al asumir la presidencia interina, declaró el regreso de la Biblia al Palacio de Gobierno, un gesto simbólico que contrastaba con la visión laica promovida durante el gobierno de Morales, especialmente después de la Constitución de 2009 que modificó la relación entre el Estado y la Iglesia Católica. Este análisis también aborda el simbolismo del Palacio Quemado y su transformación arquitectónica, destacando cómo la reintroducción de símbolos cristianos coloniales reflejó un intento de reafirmar valores tradicionales en el espacio más emblemático del poder político boliviano. A través de esta perspectiva, se exploran las narrativas religiosas que envolvieron los eventos de 2019 y su influencia en la percepción pública y en la legitimidad de los actores políticos.