Canadá actuó en la construcción del post-conflicto en Sierra Leona como respuesta a los parámetros de su política exterior y basándose específicamente en los principios que se desprenden de la seguridad humana. En este contexto Canadá se desempeñó como constructor de paz y participo de manera activa a lo largo de todas las etapas del post-conflicto en Sierra Leona. Esta participación fue un poco tímida e indirecta en el marco de los procesos de desarme y desmovilización, mientras que en los de reinserción y reintegración desempeñó un papel determinante.