El teletrabajo se ha consolidado en los últimos años como una modalidad laboral cada vez más frecuente, impulsada por los grandes avances tecnológicos y la crisis sanitaria del año 2020 llamada COVID-19. Este estudio tuvo como objetivo analizar el impacto del trabajo la productividad y en la salud de los trabajadores especialmente en la salud física y salud mental, con el fin de identificar beneficios, riesgos y posibles estrategias de mejora en la implementación de la metodología. Para ello, se ejecutó una revisión de alcance en 2 bases distintas de datos académicas (Scopus y JSTOR), siguiendo las directrices PRISMA y utilizando la herramienta Ryan para la selección y cribado de artículos. Los hallazgos reflejaron que, en términos de productividad, el teletrabajo puede ser idóneo gracias a la autonomía, la agilización de los desplazamientos y la versatilidad, siempre que exista un manejo eficaz. Sin embargo, se asemejaron amenazas eminentes para la salud, como trastornos musculoesqueléticos por ergonomía deficiente, fatiga visual, sedentarismo, malos hábitos alimenticios y afectaciones en la salud mental vinculadas a la sobrecarga laboral, el aislamiento social y la falta de desconexión digital. Estos componentes, aunque no acarrea una derogación inminente del rendimiento, pueden impactar negativamente el bienestar y la productividad en el largo plazo. En resumen, esta nueva modalidad de trabajo representa una ventaja para optimizar el rendimiento y el entorno laboral saludable, siempre que se acompañe de lineamientos responsables, de iniciativas de acompañamiento a la salud mental, y modelos híbridos que equilibren flexibilidad.