Una amplia evidencia concluye que existe una fuerte asociación entre la violencia librada por organizaciones armadas no estatales y los resultados electorales en medio de guerras civiles. Un supuesto habitual en dicha literatura es que el nivel de violencia indica el nivel de influencia electoral que alcanza una organización armada no estatal. Yo argumento que tal suposición se queda corta. El artículo examina el efecto del poder de los grupos paramilitares en los resultados electorales en Colombia, definiendo dos categorías de poder: poder de facto (violencia) y poder de jure (tenencia de la tierra o control territorial). Usando una estrategia de diferencias en diferencias, los resultados muestran que el poder de facto es crucial para establecer el poder de jure, es decir, los municipios afectados por la violencia paramilitar reportan más expropiaciones de tierras. El documento proporciona evidencia sugerente que señala cómo las expropiaciones de tierras, tomadas como poder de jure, influyeron en las elecciones para beneficiar a los partidos políticos cuyos candidatos estaban fuertemente vinculados con los grupos paramilitares. La violencia por sí sola no tiene ningún efecto sobre los resultados electorales una vez que yo controlo por el poder de jure. Sostengo que antes de tomar una decisión sobre la intromisión en las elecciones, las organizaciones armadas no estatales deben lograr un control genuino sobre el territorio para tener la posibilidad de influir en la política local y, en particular, en las elecciones democráticas. El uso estratégico de la violencia es un instrumento importante en este sentido, pero no definitivo