El Síndrome Metabólico cada día cobra relevancia en el mundo, a nivel de Estados Unidos el 34% de la población es diagnosticada anualmente con SM y en México según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 la prevalencia de SM alcanza 41,6% de la población adulta. Estas prevalencias muestran en sí mismas un problema, ya que el diagnostico de SM se asocia con una mayor probabilidad de adquirir enfermedades cardiometabolicas, diabetes mellitus tipo II, insulino resistencia, y otras patologías asociadas que conllevan una mayor morbimortalidad y en muchos casos a discapacidad permanente. En su conjunto el SM se convierte en uno de los problemas de salud pública más importantes, con mayor incidencia y con un aumento vertiginoso debido al aumento del sobrepeso y la obesidad. Actualmente una de las estrategias terapéuticas de mayor éxito y costo efectiva es el ejercicio físico. Diferentes estudios demuestran la eficacia del ejercicio físico en el SM, el artículo publicado por Dorthe Stensvold et al, arroja como resultado una disminución de las citoquinas que se involucran en el desarrollo del SM y un aumento del VO2 en el grupo que realizo ejercicio físico con un método intervalado5. Gayda et al, encontró que un programa deejercicio de tres veces por semana más información nutricional mejoraba el perfil cardiometabolico de los pacientes tratados6disminuyendo los factores de riesgo de los mismos.La información referente al ejercicio como herramienta de control y manejo de las enfermedades crónicas no trasmisibles (ECNT) es amplia y variada cuando se trata de cada una de las patologías que componen este síndrome, pero no es tanta cuando del manejo de esta alteración metabólica como una sola entidad se trata. En el estudio realizado por el Dr. Katzmarzyk, et al muestra como el fitness cardio respiratorio atenúa la mortalidad asociada al síndrome metabólico, logrando encontrar una relación entre el fitness aeróbico y la mortalidad. Así como el estudio anterior, la mayoría de los estudios sobre ejercicio físico en el síndrome metabólico se han centrado en la prescripción de ejercicio aeróbico, mientras la información sobre los efectos del ejercicio de fuerza en esta población es escasa, y aún menor la información relacionada cuando se compara el ejercicio físico de fuerza y el aeróbico y sus resultados en el control de los componentes del SM.
Metabolic syndrome (MS) is gaining relevance in the world every day, in the United States 34% of the population is diagnosed annually with MS and in Mexico, according to the 2006 National Health and Nutrition Survey, the prevalence of MS reaches 41.6% of the adult population. These prevalences are in themselves a problem, since the diagnosis of MS is associated with a greater probability of acquiring cardiometabolic diseases, type II diabetes mellitus, insulin resistance, and other associated pathologies that lead to greater morbidity and mortality and in many cases to permanent disability. As a whole, MS has become one of the most important public health problems, with the highest incidence and a vertiginous increase due to the increase in overweight and obesity. Currently, one of the most successful and cost-effective therapeutic strategies is physical exercise. Different studies demonstrate the efficacy of physical exercise in MS. The article published by Dorthe Stensvold et al. showed a decrease in cytokines involved in the development of MS and an increase in VO2 in the group that performed physical exercise with an interval method5. Gayda et al. found that an exercise program of three times a week plus nutritional information improved the cardiometabolic profile of the treated patients6 and decreased their risk factors.6 Information on exercise as a tool for the control and management of chronic non-communicable diseases (NCDs) is extensive and varied when it comes to each of the pathologies that make up this syndrome, but not so much when it comes to the management of this metabolic disorder as a single entity. In the study conducted by Dr. Katzmarzyk, et al shows how cardio respiratory fitness attenuates the mortality associated with metabolic syndrome, managing to find a relationship between aerobic fitness and mortality. Like the previous study, most of the studies on physical exercise in the metabolic syndrome have focused on the prescription of aerobic exercise, while information on the effects of strength exercise in this population is scarce, and even less information is available when comparing strength and aerobic physical exercise and their results in the control of the components of the MS.