Resumen
- Durante siglos se consideró que las cosas más importantes de nuestra vida ocurren mientras estamos despiertos y que dormir es exclusivamente un período destinado a recuperar energías para poder seguir adelante al día siguiente. Sin embargo no es así: dormir es una función esencial para nuestra existencia, tan importante como comer, respirar o beber agua. En el ciclo de veinticuatro horas que constituye un día, un adulto duerme en promedio ocho horas; esto quiere decir que pasamos el 30 % de nuestra vida durmiendo. La duración del sueño varía de una persona a otra y así como algunos “dormidores cortos” logran recuperar su energía con 5 a 6 horas de sueño, los “dormidores largos” requieren 8 a 10 horas de sueño para recuperarse por completo, y ambas circunstancias son normales. El ideal es dormir 8 horas al día.