Resumen
- La investigación en neurociencias ha experimentado un importante progreso desde la década de los años sesenta del siglo anterior, gracias a los esfuerzos pioneros de Allan Cormack y Godfrey Hounsfield en el campo de la tomografía computarizada en 1967, y los progresos en el estudio de la cognición humana. Posteriormente, la década de los ochenta se caracterizó por el estudio de redes neuronales a partir del paradigma del conexionismo, el cual proponía modelos matemáticos para la comprensión de la conectividad neuronal y los procesos cognitivos y conductuales asociados. En 1990 se implementó el proyecto La Década el cerebro (1990-2000), una iniciativa impulsada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y el Instituto de Salud Mental, cuyo propósito era estimular la financiación pública y la movilización política y social para promover la investigación en neurociencias [1]. Este proyecto promovió la investigación en las técnicas de neuroimagen, la comprensión de los procesos de demencia y envejecimiento cerebral y las bases genéticas de muchas condiciones neurológicas.Ese impulso se ha mantenido en los años siguientes, con una mejor comprensión de los procesos de regeneración y plasticidad neuronal, los avances en neurobiología, la mejor comprensión del papel del cuerpo en los procesos cognitivos, la caracterización multifactorial de muchos trastornos neuropsiquiátricos [2] y los progresos de la medicina regenerativa y la neuroestimulación [3], entre muchos otros. No obstante, si bien se constatan múltiples avances y hay promesas en investigación, muchas condiciones neurológicas permanecen como enfermedades crónicas que comprometen de forma importante la calidad de vida de los pacientes y sus familias, al tiempo que representan un desafío para su atención integral.Las neurociencias han representado un papel protagónico en el cine [4]. Son muchas las películas que han abordado las ciencias neurológicas desde distintas perspectivas: desde la vivencia de personajes que padecen enfermedades específicas (como son, entre otras, las diferentes formas de demencia, la parálisis cerebral, la enfermedad de Parkinson, los estados alterados de conciencia, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), las lesiones traumáticas medulares o las distrofias musculares), desde la perspectiva de la investigación y el conocimiento aplicado para la solución de los problemas de salud de las personas y desde las promesas de la neurotecnología y sus implicaciones neuroéticas.En este capítulo revisaremos, con la ayuda del cine como hilo conductor, algunos de los aspectos bioéticos más relevantes en la atención de pacientes que padecen enfermedades de origen neurológico, en relación con la protección de sus derechos fundamentales, dada su condición de vulnerabilidad física o mental.
- Neuroscience research has experienced significant progress since the 1960s, thanks to the pioneering efforts of Allan Cormack and Godfrey Hounsfield in the field of computed tomography in 1967, and the progress in the study of human cognition. Subsequently, the 1980s were characterized by the study of neural networks based on the paradigm of connectionism, which proposed mathematical models for understanding neural connectivity and the associated cognitive and behavioral processes. In 1990, the Decade the Brain Project (1990-2000) was implemented, an initiative promoted by the Library of Congress and the Institute of Mental Health, whose purpose was to stimulate public funding and political and social mobilization to promote neuroscience research [1]. This project promoted research in neuroimaging techniques, the understanding of dementia and brain aging processes, and the genetic basis of many neurological conditions.That momentum has been maintained in the ensuing years, with improved understanding of the processes of neuronal regeneration and plasticity, advances in neurobiology, better understanding of the body's role in cognitive processes, multifactorial characterization of many neuropsychiatric disorders [2], and advances in regenerative medicine and neurostimulation [3], among many others. However, while multiple advances are noted and there is promise in research, many neurological conditions remain as chronic diseases that significantly compromise the quality of life of patients and their families, while representing a challenge for their comprehensive care.Neurosciences have played a leading role in cinema [4]. Many films have dealt with neuroscience from different perspectives: from the experience of characters suffering from specific diseases (such as, among others, the different forms of dementia, cerebral palsy, Parkinson's disease, altered states of consciousness, amyotrophic lateral sclerosis (ALS), traumatic spinal cord injuries or muscular dystrophies), from the perspective of research and applied knowledge for the solution of people's health problems, and from the promises of neurotechnology and its neuroethical implications.In this chapter we will review, with the help of film as a guiding thread, some of the most relevant bioethical aspects in the care of patients suffering from neurological diseases, in relation to the protection of their fundamental rights, given their condition of physical or mental vulnerability.