Este trabajo de investigación analiza las consecuencias de tener una definición amplia de las industrias culturales en la educación. Pretende ilustrar cómo los programas educativos se han adaptado en función de las diferentes interpretaciones que existen de la industria. La comprensión del mercado laboral de la Industria Cultural ha permitido crear los programas académicos que existen en la actualidad, pero aún queda mucho camino por recorrer para definir qué conocimientos deben compartirse, con qué criterios deben evaluarse y a quién deben dirigirse. Los institutos académicos se esfuerzan por preparar a los futuros profesionales, sin embargo, con la amplia definición que utilizan como base, hay un enfoque poco claro y polarizado de los programas académicos. La industria cultural es interdisciplinaria de por sí, y así deberían ser los programas académicos que la estudian. En este trabajo de investigación también se discutirá el impacto de la industria en la identidad cultural de la sociedad con un enfoque académico. También pretende aclarar y explicar la conexión bidireccional entre la educación en la IC y las consecuencias macro para la economía y la política.