El extractivismo y la colonización han afectado profundamente, y de múltiples maneras, los territorios indígenas de la Amazonia. Las economías extractivas no operan de manera aislada; están intrínsicamente vinculadas a proyectos colonizadores que han reconfigurado las relaciones culturales, sociales, territoriales y económicas en la región. Este trabajo se centra en analizar los conflictos territoriales en Tarapacá-Amazonas, en el marco de los ciclos de auge extractivo, con el fin de comprender cómo las comunidades indígenas y no indígenas experimentan su relación con el territorio, así como el lugar que ocupa en sus vidas. Se argumenta que la identidad indígena está íntimamente ligada a su territorio, y que los procesos extractivos han alterado esta conexión, generando tensiones complejas que deben ser entendidas en su contexto histórico y social. La metodología responde a un ejercicio etnográfico, que incluyó trabajo de campo, entrevistas a ocho personas y una reconstrucción etnográfica propia. Además, se sustenta en una sólida revisión bibliográfica que abarca análisis de archivos y documentos académicos. Se presta especial atención a las dinámicas de poder y a las relaciones sociales a lo largo del siglo XX. Los relatos individuales de las ocho personas subrayan la importancia de la memoria en las relaciones sociales y en la comprensión de cómo las comunidades indígenas han respondido a procesos extractivos de larga duración. Como indígena y antropólogo, aprovecho mi doble posición para captar aspectos de la realidad social en Tarapacá, reconociendo las tensiones entre familiaridad y distancia. Se concluye que los conflictos territoriales son el resultado de interacciones entre las comunidades indígenas y no indígenas, que, además de construir un fenómeno de opresión y resistencia, revelan la complejidad de las fronteras étnicas.