Esta investigación se concentra en los dos periodos de transición presidencial en México (2000-2012), que pusieron fin a la hegemonía partidista del PRI que se había mantenido desde su fundación en 1929. Desde entonces se había configurado un escenario político desequilibrado a favor del PRI que se reproducía nuevamente en periodos electorales, hasta el punto de considerarse a México como una democracia vulnerada. Sin embargo, a partir de los ochentas las reformas políticas y electorales suscitadas por reivindicaciones políticas de partidos minoritarios fueron marcando el camino hacia la transición presidencial. Así, se indaga sobre la posición política del PRI durante el periodo de transición, determinando si este partido sufrió una reforma estructural a nivel de partido con el fin de mantenerse vigente en la disputa por el control político mexicano. La apuesta será positiva hacia una reestructuración interna, detallando los puntos más importantes de ese cambio, finalmente demostrando un ejemplo de transformación partidista para volver a la toma del control presidencial.