Tras el fin de la Guerra Fría, la República de Turquía se vio ante la necesidad de establecer el papel que debía jugar en el cambiante Sistema Internacional. Una mayor presencia activa en Medio Oriente así como en sus regiones de interés, mediador entre partes en conflicto como también frente a Occidente y la construcción de un liderazgo regional, han ayudado progresivamente a construir una identidad turca como potencia media. De tal forma, ésta monografía pretende analizar el rol de Turquía como potencia media en la política mundial de Post Guerra Fría.