La alternancia de códigos denota un recurso cognitivo y comunicativo propio de los bilingües, en especial, aquellos que adquieren dos códigos o lenguas desde etapas tempranas del desarrollo del lenguaje. La evaluación e intervención de esta población debe ser diferencial ya que difiere de los monolingües en todos los procesos de desarrollo; esto implica implementar medidas efectivas en entornos educativos y clínicos que involucren a todos los actores, coordinando procesos de hogar y escuela que son de mayor frecuencia en los niños de 0 a 7 años. Entender este fenómeno lingüístico permitirá que profesionales de la salud y la educación eviten sobrediagnóstico e intervención a dificultades que no hacen parte de un desorden de la comunicación humana.