Crime occurs through the interaction of potential aggressors with potential victims, usually in environments where the crime can be carried out easily, safely and profitably.The spatial pattern itself can generate externalities related to crime and fear or victimization of citizens.That is, constructions that seek to satisfy our daily activities: parks, sports stadiums, neighborhoods, houses, stores or offices, sometimes influence citizens' fear levels due to the way in which we relate physical space.This is the case of the Chapinero Central neighborhood, where it has been shown that in the last 5 years it has been the place where the most thefts are committed in Bogotá.For this reason, this article will seek to determine the crime patterns associated with the Chapinero Central neighborhood to evaluate the citizen security measures carried out in the sector and analyze their effectiveness.That is, once the spatial patterns (criminology of the place) are found in said sector, it is possible to implement better security measures not only for the inhabitants of the area but also for the floating population.Likewise, an objective analysis of the spatial pattern of crimeallows us to infer that the places, situations or demographic and even socio-economic conditions that create fear are not necessarily related to true risks or patterns of crime.Thus, it is illusoryly believed that constructions are merely physical artifacts.However, constructions are transformations of space through objects and as such they generate certain dynamics that can be a challenge for citizen security, as is currently the case in Chapinero Central.
El crimen ocurre por la interacción de potenciales agresores con potenciales víctimas, usualmente en entornos donde la realización del delito puede hacerse de manera fácil, segura y rentable. El patrón espacial en sí mismo puede generar externalidades relacionadas con la delincuencia y el temor o victimización de los ciudadanos. Es decir, las construcciones que buscan satisfacer nuestras actividades cotidianas: parques, estadios deportivos, barrios, casas, tiendas u oficinas, en ocasiones influyen en los niveles de temor de los ciudadanos por la manera en que relacionamos el espacio físico. Este es el caso del barrio Chapinero Central en el que se ha evidenciado que en los últimos 5 años ha sido el lugar donde más hurtos se cometen en Bogotá. Por tal motivo, este artículo buscará determinar los patrones del crimen asociados al barrio de Chapinero Central para evaluar las medidas de seguridad ciudadana que se realizan en el sector y analizar su efectividad. Es decir, una vez se encuentren los patrones espaciales (criminología del lugar) en dicho sector es posible implementar mejores medidas de seguridad no sólo para los habitantes de la zona sino para la población flotante. Asimismo, un análisis objetivo sobre el patrón espacial del crimenpermite inferir que no necesariamente los sitios, situaciones o condiciones demográficas e incluso socio económicas que crean el miedo están relacionadas con verdaderos riesgos o patrones del crimen. Así pues, se cree ilusoriamente que las construcciones son meramente artefactos físicos. Sin embargo, las construcciones son transformaciones del espacio a través de objetos y como tales generan ciertas dinámicas que pueden ser un desafío para la seguridad ciudadana, como actualmente ocurre en Chapinero Central.